TUBERCULOSIS: ¿ESO NO ES PANDEMIA?... AH NO, QUE ES EN AFRICA
Algoritmos para detectar la enfermedad infecciosa que más mata en el mundo: “De cada 10 niños que mueren de tuberculosis, nueve no fueron diagnosticados a tiempo” Una investigación en cinco países africanos de Médicos Sin Fronteras concluye que el uso de los algoritmos propuestos por la Organización Mundial de la Salud
Algoritmos para detectar la enfermedad infecciosa que más mata en el mundo: “De cada 10 niños que mueren de tuberculosis, nueve no fueron diagnosticados a tiempo”
Una investigación en cinco países africanos de Médicos Sin Fronteras concluye que el uso de los algoritmos propuestos por la Organización Mundial de la Salud puede casi duplicar el número de casos identificados
Francisco empezó a encontrarse mal en julio de 2024. Tenía 11 años, vivía en Mozambique y, poco a poco, fue perdiendo el apetito y las fuerzas. Los médicos no supieron diagnosticar qué le pasaba. “Nos dijeron que no tenía ninguna enfermedad”, relató su padre meses después en una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Mueda, en el norte del país. No fue hasta una nueva visita al hospital, en marzo de 2025 y tras repetirle las pruebas, cuando llegó el diagnóstico: tuberculosis resistente a los medicamentos. Para entonces habían pasado ocho meses desde los primeros síntomas.
La historia de Francisco no es una excepción. Cada año, más de un millón de niños enferman de tuberculosis en el mundo, pero casi la mitad no son diagnosticados ni tratados, según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la infancia, la tuberculosis rara vez se presenta como en los adultos. “No se parece a la de las películas”,
explica por teléfono desde Ginebra Daniel Martínez-García, experto en tuberculosis infantil de MSF. “No hay tos con sangre ni síntomas claros. Son cuadros muy variados: fiebre, pérdida de peso, infecciones repetidas”, lo que dificulta su identificación. La raíz del problema, coincide Mohammed Yassin, asesor sénior de tuberculosis del Fondo Mundial, reside en las herramientas diagnósticas: “Las pruebas actuales no están diseñadas para niños, porque producen muy pocas bacterias y las muestras de esputo suelen ser de mala calidad, así que incluso las tecnologías más modernas pueden dar negativo, aunque el niño tenga tuberculosis”.
Según los análisis posmórtem que realiza MSF en sus clínicas, “de cada 10 niños que fallecen de tuberculosis, nueve lo hacen sin acceso al tratamiento porque no fueron diagnosticados a tiempo”, advierte Martínez-García. Y añade otro dato alarmante: “Si las mejoras técnicas de laboratorio estuvieran disponibles en todo el mundo, aun así, solo se diagnosticaría el 25% de los casos de tuberculosis en niños”.
JLP tremendo y terrible. Y seguimos tan tranquilos como si no pasara nada. Pero sí pasa