ESPAÑA: NUESTROS POLITICOS NOS DAN VERGÜENZA
Sánchez y Feijóo: del “España va como nunca” al “país ingobernable” Álvarez de Toledo se hace eco de rumores desmentidos sobre la salud del presidente y juega con la insinuación de un pucherazo No es que en el Congreso se exhiban dos Españas, es que allí entran en colisión dos universos alternativos: uno, idílico; el o
Sánchez y Feijóo: del “España va como nunca” al “país ingobernable”
Álvarez de Toledo se hace eco de rumores desmentidos sobre la salud del presidente y juega con la insinuación de un pucherazo
No es que en el Congreso se exhiban dos Españas, es que allí entran en colisión dos universos alternativos: uno, idílico; el otro, de pesadilla. Agarra el micrófono el líder de la oposición y recorre el hemiciclo un llanto y crujir de dientes apocalíptico, una sucesión de apagones, catástrofes ferroviarias, supuestos favores al terrorismo, corrupciones y manejos turbios de toda índole. “Ha arrasado con todo”, fustigaba este miércoles Alberto Núñez Feijóo al presidente. “Su estrategia es dejar a España ingobernable”. El turno de palabra pasa entonces al jefe del Gobierno y una fanfarria triunfal resuena por todo el palacio de San Jerónimo para celebrar un país sin comparación en el Occidente entero, un país capaz de crear el triple de empleos que Estados Unidos y el doble que la zona euro. Levitando sobre esa
nube, Pedro Sánchez deja corto aquel “España va bien” de José María Aznar: “España va como nunca”. Apostillado con una pizquita de ponzoña: “España va como nunca… y ustedes mienten como siempre”.
Hay momentos en que el hemiciclo de este Congreso, siempre exaltado e hiperbólico, resulta casi indistinguible de un aula gamberra de Secundaria. Sánchez se ha aficionado a dirigirse a Feijóo con displicencia, adornado de un burlesco aire de superioridad que le llevó este miércoles a mofarse de que el líder de la oposición trajese escrita y leyese una intervención con una “sarta de mentiras, bulos e infamias”. “Me lo imagino leyéndolo delante del espejo”, se regocijó el socialista entre risas y aplausos de los suyos. “Para una cosa que tiene que hacer en toda la semana…”. Cuando, a renglón seguido, el presidente
respondía a la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, el ambiente colegial se apoderó por completo de las venerables paredes del anfiteatro de San Jerónimo. Sánchez asió un papel para consultar algunas cifras de inversiones en Cataluña, y las burlas, los gritos y los abucheos brotaron entonces de los escaños del PP, prestos a vengar a su líder y subrayar que el presidente también leía. El alboroto obligó a Sánchez a detenerse. Hasta que intervino Francina Armengol, la presidenta: “¡Señorías, un respeto, por favor!”.