CEREBRO E INTESTINO UNA RELACIÓN CADA VEZ MÁS IMPORTANTE
Un microbioma intestinal envejecido empeora la memoria JLP SI ya se dice: a veces piensas… con la barriga o con otra parte Un estudio en ratones explora el eje intestino-cerebro y apunta nuevas vías para combatir enfermedades neurodegenerativas. JLP ya se sabía que el intestino tenía que ver con la capacidad cognitiva
Un microbioma intestinal envejecido empeora la memoria
JLP SI ya se dice: a veces piensas… con la barriga o con otra parte
Un estudio en ratones explora el eje intestino-cerebro y apunta nuevas vías para combatir enfermedades neurodegenerativas.
JLP ya se sabía que el intestino tenía que ver con la capacidad cognitiva
Sentir mariposas en el estómago, hacer de tripas corazón, cagarse de miedo. Son expresiones corrientes que ilustran a la perfección un campo emergente de la ciencia y la medicina: la conexión intestino-cerebro. Este nuevo eje podría explicar nuevas causas de enfermedades neurológicas incurables, e incluso mostrar una nueva forma de tratarlas. La gran pregunta es cómo conseguirlo.
Este miércoles se publica un estudio que aporta nuevos datos sobre el tema. El trabajo ha demostrado en ratones que el envejecimiento produce cambios en el microbioma ―el ecosistema de billones de
bacterias que habitan nuestro sistema digestivo― que a su vez empeoran la memoria. Podría ser parte de la explicación de la demencia y su causa principal, el alzhéimer. Los investigadores presentan varias formas de cambiar el microbioma envejecido, y así recuperar la capacidad de los animales para recordar. La investigación se publica este miércoles en Nature, referente de la mejor ciencia mundial.
Además de por sus resultados, el trabajo destaca por sus autores. Entre científicos de prestigiosas universidades estadounidenses, como Stanford y Pensilvania, destacan también firmantes de Calico, una empresa californiana creada por fundadores de Google, financiada con miles de millones de dólares, y cuyo objetivo es encontrar tratamientos comerciales contra el envejecimiento.
Los investigadores pusieron ratones jóvenes y viejos a convivir en los mismos habitáculos. Un mes después, los animales de menos edad ya presentaban un microbioma similar al de los mayores y, como ellos, tenían también problemas de memoria, como dificultad para identificar objetos o recordar lugares.
Un microbioma envejecido se caracteriza por tener altos niveles de algunas bacterias, entre ellas una llamada Parabacteroides goldsteinii, muestra el estudio. Cuando los científicos la trasplantaron a ratones
jóvenes, vieron que su capacidad cognitiva también se resentía. Cuando los investigadores analizaron el cerebro de estos animales vieron que las neuronas de su hipocampo, uno de los epicentros de la memoria, mostraban menos actividad de lo normal. ¿Cómo pueden las bacterias intestinales afectar al cerebro? El trabajo demuestra que la conexión física y molecular es el nervio vago, cuya red de neuronas permite al cerebro sentir lo que sucede en el sistema digestivo, además de otros órganos claves, como el corazón o los pulmones.
JLP ahí tiene mucho que decir la Tradición energética china en su momento.
El trabajo detalla una forma de evitar este proceso: eliminar el microbioma con antibióticos, lo que hizo desaparecer también los problemas de memoria en los roedores. Este método no es trasladable a los humanos, pero los científicos han probado otros dos que sí podrían serlo. El primero son los fagos, virus especializados en eliminar bacterias, que en los experimentos barrieron selectivamente a las P. goldsteinii
, y mejoraron la memoria. El trabajo también muestra que la liraglutida, un inhibidor del apetito similar al Ozempic, también mejoraba la memoria de los animales con microbioma envejecido.
Los responsables del trabajo creen que estos resultados “demuestran” que el envejecimiento cerebral “puede controlarse e incluso revertirse interviniendo en otras partes del cuerpo”, según señalan en una nota. Los experimentos detallan cómo el microbioma característico de los ratones envejecidos excita el sistema inmunitario, lo que genera inflamación, y a su vez afecta al correcto funcionamiento del epicentro cerebral de la memoria, señalando así varios de los nuevos sospechosos de promover enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
https://elpais.com/ciencia/2026-03-11/un-microbioma-intestinal-envejecido-empeora-la-memoria.html
JLP Pues ahí tienen. Siempre hemos mantenido que esta epidemia de envejecimiento, y sobre todo de demencias y sobre todo de Alzheimer, se debía a algún factor común. Reseñábamos muchas veces el agua y -por supuesto- los alimentos como una causa que puede estar detrás de todo esto. Evidentemente, en los últimos 50 años -o pongamos 100 años, un siglo- la alimentación humana ha cambiado radicalmente.
Es decir, hemos pasado de alimentarnos a la industria alimentaria. Y la industria alimentaria ya no es una alimentación coherente, sino es una alimentación rentable, con todo lo que ello presupone y supone.
Extensible -por supuesto- no solamente a las demencias, sino también, por ejemplo, a los tumores.