{"ok":true,"data":{"episode_id":7427857,"episode_title":"2024 - 03 - 01 Asalto Poético","program_title":"ASALTO POÉTICO","program_slug":"asalto-poetico","status":"completed","language":"es","text":"Todos los días eran los días de la palabra práctica y todos los días eran las vulgaridades\ncotidianas y todos los días se salpicaban de tragedias, dramas y alguna que otra comedia\ndespiadada y todos los días parecían que eran de palabras engañosas que porfiaban entre sí\npara ocupar la atención y el poder de ser y de proclamarse entre vencedores y sátrapas\nde la cotidianidad. Y todas las palabras parecían que estaban hechas para sentenciar justicia,\nnormas, costumbres, leyes, religiones, morales y condenas.\nSí, se hicieron las grandes condenadoras de cualquier visión y de cualquier acontecer.\nPalabras, palabras que se juntaban unas con otras y conspiraban contra el afecto, la fantasía,\nla imaginación, la ilusión, la trascendencia, el misterio, lo insondable.\nTanto conspiraron que ciertamente se adueñaron de la comunión comunicante de lo viviente\ny se hicieron prácticas. Prácticas, palabras que practicaban una y otra vez para asegurarse\nque como se decía el pan, pan y el vino, vino. Como si el pan no tuviera el aroma del artesano\nque lo pisó. Palabras se hicieron política y dogma de invasión.\nY construyeron tanques, bombas y disparos. Pasión. Y aún así, en la penumbra.\nSí, en la penumbra de los escondites del alma, sí existen, sí existen las penumbras\ndel escondite del alma. Otra versión. Se encontraban otras versiones de las palabras\nque no eran del caso y la ocasión para conquistar, dominar, controlar, manejar, insultar, escupir.\nPero sí, había un subterráneo azul cargado de mariposas. En un lugar del alma que, en connivencia\ncon el espíritu, sufragaban los gastos de decir las palabras en silencio para que los elefantes\nvolaran. Sí, volaran de tal forma que se juntaran en el salto con los delfines y las ballenas.\nTanto es así, tanto es así que perfeccionaron sus habilidades que, al encontrarse y chocarse,\nni un solo ruido producían. Verdad, verdad es, lo saben, los escondites y las penumbra,\nlas del alma. Claro que lo saben. Como también saben que las nubes, ay, las nubes que parecían\nsimples cargadoras y transportadoras de agua, no, eran las ánimas, las ánimas que existieron\nsiempre antes que cualquier formación, transparentes, translúcidas, que aparecían y desaparecían\ncomo encanto de magia. Sí, sí, sí, sí, sí, sí. En la penumbra, en las oscuras y grietas\ny escondidas y lubres, casi parecían mazmorras de la ilusión. Estaban, estaban espejos. Ay, espejos,\n¿qué espejos? Espejos que se asomaban por una rendija que nadie, salvo algunos, veían\ny mostraban, y mostraban, y se mostraban en lo que, en lo que escondido estaba. Esa pasión\nenarbolada, ese frenesí desmesurado que, curiosamente, aunque todo pareciera que pudiera tirar\nel edificio abajo, no, todo permanecía en lo vulgar y en lo corriente, pero la rendija\nhacía posible que el aliento esfumado, esfumado, sí, esfumado de la ilusión y de lo imposible,\nse perfilara. Y solo lo percibieran aquellos que realmente tenían el otro espejo. De espejo\na espejo se decían los versos. De espejo a espejo iban los versos. Esos que solo veían\nlo mágico, lo bello, lo sutil. Eso que a veces es mejor parpadear y con ello expresar\nlo que se siente. Verse en el espejo significaba transmitir a otro espejo lo que sentía el alma\nacongojada por tanta práctica impuesta y demostrada. Y el espejo nada tenía que demostrar.\nY el verse, el verso y de espejo en espejo lanzaban llamaradas, llamaradas de corazones,\nsí, de esos corazones que los prácticos usaban a veces para declararse los quereres y que\nluego transformaban en amores. Para luego pronto divorciarse y pelearse e insultarse. Sí, sí,\nsí, sí, sí. Para despistar los versos de espejo usaban corazones en forma de algodones.\nSí, sí, sí, sí. De tal forma que si salían y algún vulgar los veía, veía simplemente\nun corazón más que para casarse iba y reproducirse y acostumbrarse y morirse pronto para no ser\nun gasto. En cuanto nadie veía, era algodón flotante, era otro símbolo representante\nde los sentidos. De ese impactante momento de decirse te amo con esa vehemencia que pretende\nno terminar nunca. Ay, palabras, qué escasas y qué pobres sois para los versos de los versos\nde los espejos. ¿Por qué os acabáis tan pronto? ¿Por qué dejáis de sonar tan pronto?\nHacéis al amor corto. Y este es largo, tan largo que es infinito. Ay, busquemos, busquemos\nuna cueva con eco para decir te amo, amor, y que siga repicando en una cueva y en otra\ny en otra. Y el eco, el eco. Ah, sí, sí, sí, sí, sí. El eco puede seguir y puede continuar\nmás allá del más allá donde aguarda el contemplado amor de lo infinito. Ay, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.\nLos vulgares dirán que son palabras, palabras de esquivos esquizofrénicos que relatan sus vidas\na través de palabras incomprendidas, poco prácticas, poco útiles. De eso no se come.\nCon ello no vamos a engordar, no vamos a poder comprar nada. Cierto, cierto, cierto, pero en la penumbra\neso no existe. En la penumbra del escondite secreto del alma, en esa rendija que aflora\nel eco que busca replicar en espejos a espejos el amar permanente, no, no, sí, puede ser\nvergonzoso decirlo, pero no precisamos el pan nuestro de cada día y tampoco tenemos que\nconcretar dónde están nuestros ahorros, puesto que tampoco existen, tan solo existen en las penumbras,\nnada siniestras, aunque cualquiera de fuera las vería así.\nNo precisamos nada más que sentir el fluir gozoso del sentirnos amados y saber que así\nocurre y así está pasando y recoger de esa sensación y de ese gran espejo, que ni siquiera es espejo,\npero que se refleja en nosotros una forma de buscar sonidos o palabras o cantos o gritos\nque puedan decir te amo con el gran aliado del eco enamorado.","segments":[{"index":0,"start_seconds":41.84,"end_seconds":59.47,"text":"Todos los días eran los días de la palabra práctica y todos los días eran las vulgaridades"},{"index":1,"start_seconds":59.47,"end_seconds":69.23,"text":"cotidianas y todos los días se salpicaban de tragedias, dramas y alguna que otra comedia"},{"index":2,"start_seconds":69.23,"end_seconds":86.65,"text":"despiadada y todos los días parecían que eran de palabras engañosas que porfiaban entre sí"},{"index":3,"start_seconds":86.65,"end_seconds":105,"text":"para ocupar la atención y el poder de ser y de proclamarse entre vencedores y sátrapas"},{"index":4,"start_seconds":105,"end_seconds":114.96,"text":"de la cotidianidad. 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